A muchos arquitectos les han encantado las líneas limpias y curvas de esta línea de productos, el más famoso es el propio gran Le Corbusier, quien incluyó una silla número 30 en su colección Pavillon de l'Esprit Nouveau, como parte de la Exposición de Arte de París de 1924. En aquel momento, el público quedó impactado por el minimalismo extremo del diseño de Le Corbusier. Pero el minimalismo es el elemento principal de esta colección de sillas, lo que demuestra lo hermoso que puede ser el diseño cuando se combina con una artesanía honesta. Sin embargo, esta línea tiene un elemento maximalista: ¡la comodidad! ¿Qué tan atemporal puede ser un diseño cuando dura décadas y no necesita cambios? ¿Qué tan versátil puede ser el diseño cuando complementa perfectamente no sólo los interiores modernistas sino también los espacios rústicos?